Sí, para mi son odiosas. No hay nada más molesto que tener que cortar el fluido placer de la lectura por tener que ir hasta el final de la página a leer una aclaración o información que – digamos la verdad – el 50% de las veces podría evitarse.

Sólo tolero las notas al pie en los libros de historia – o en cualquier libro cuando se hace referencia a un hecho histórico – porque una breve reseña puede aclarar mucho el panorama de lo que estamos leyendo. Como podría decir una profe de historia, “nos sitúa en aquella época”. O, claro, cuando se trata de brindar el origen de una cita o una referencia bibliográfica. Pero algunas editoriales tienden a inundar sus publicaciones de molestas notas al pie que, en muchas ocasiones, podrían evitarse. ¿Por qué sucede esto?
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